PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA
TESTIMONIO DE UN DEUDOR

 

 

Este es el testimonio de una persona adicta a deber dinero, ganar poco y gastar mucho, se produce en un momento de su vida en el que pretende tener una recuperación de esta manifestación de la enfermedad adictiva. Fue escrito en diversas ocasiones, como participación de un foro de internet para Deudores Anónimos. Su transcripción en esta página se hace con permiso del autor:

 

Uno de mis problemas es la impulsividad. Si no controlo alguna emoción que me produce la supuesta falta de “algo” y estoy acompañado de una tarjeta de crédito o dinero, compro cosas que no necesito. También me pasa cuando tengo alguna emoción que surge de alguna frustración permanente y trato de acallarla comprando algo. Una de esas situaciones emocionales es el sentirme “menos que” o sentirme rechazado, despreciado o mal juzgado; aunque en realidad no sea así. Siento cosas con respecto a una realidad inexistente. Así estoy de loco. Esto me lleva a gastar, endeudarme e incluso a no cobrar lo justo por mi trabajo.

Me estoy dando cuenta que muchas veces me he endeudado por ser impulsivo y comprar algo sin reflexionar si lo necesito en verdad. A veces creo que no pienso con sano juicio acerca del dinero, como si fuera “enemigo” de él. Como que hay una emoción  previa a hacer cuentas, a veces siento que la práctica constante de anotar ingresos y gastos pudiera vencer esa sensación desagradable que me dan los asuntos de dinero.

Esto de las deudas me ha costado muchísimo trabajo. Estoy cada vez más consciente de la magnitud de mi enfermedad. Por ejemplo. Desarrollo muchas actividades económicas (sí muchas) y en todas acabo perdiendo dinero. De pronto, llego a la conclusión de que es mejor no hacer nada para no perder dinero y no seguirme endeudando. Caigo en la cuenta de que existe en mi inconsciente un personaje que busca frenéticamente mi fracaso económico, mi empobrecimiento. Hoy prefiero dejar el tema económico y todos los asuntos de mi vida en manos de Dios. Hacer lo que tengo que hacer, no querer controlar las cosas, porque me doy cuenta de que yo no puedo, soy impotente ante mi manera de perder dinero, de endeudarme. Me gustaría decir que no a muchas cosas con mayor facilidad, tener un trabajo sencillo por el resto de mi vida y no endeudarme Sólo por Hoy. Quiero insistir en pertenecer al programa de Deudores Anónimos. Tengo esperanza de que las cosas así mejorarán con la ayuda de Dios.

He perdido mucho y creo que muchas decisiones impulsivas (pérdidas de pareja, de propiedades, cambios de trabajo, alejamiento de amigos, conflictos legales), han sido dadas como resultado de la desesperación de estar en las deudas. Creo que es un aspecto de mi vida en el que no he confiado lo suficiente en mi Poder Superior. Me doy cuenta de que el tercer paso me ayuda, pero tengo que hacer oración casi cada 5 minutos para dejar mis problemas económicos en manos de Él, aunque es cierto, debo trabajar. Cumplir la fantasía de tener para solucionar mis carencias emocionales (sentimientos de rechazo, tristeza, soledad) y deseos incumplidos (pareja, logros materiales, éxito en las relaciones, éxito en los negocios) por medio del crédito, ha sido desastroso en mi vida.

Por otro lado, eso de tener menos ingresos de los que debiera tener, dados mis estudios y experiencia, realmente me pone mal. Haber perdido en todos los negocios que he emprendido, abandonar los trabajos cuando estoy empezando a mejorar, lo mismo que las relaciones de pareja. Es como si creyera en lo profundo que no me merezco estar bien, aunque también luego tengo fantasías de grandeza que hacen que me salga de mis presupuestos y prometa cosas materiales que no podré cumplir.

“Nuestras deudas pueden manifestarse en nuestras vidas en la forma de

1.            saldos impagos de tarjetas de crédito,

2.            de préstamos,

3.            compras compulsivas,

4.            sobregastos, o

5.            ganar poco crónicamente”. (Tomado de la literatura de Deudores Anónimos)

Ni duda cabe que estoy en las cinco categorías. Hoy tengo sin pagar 2 tarjetas, 1 préstamo bancario, nunca pago los préstamos de familiares que recibo, de pronto compro cosas que no necesito, gasto de más, sobre todo en pagos a personas a las que tengo lástima y mis ingresos profesionales son casi cero. Esta es mi verdad y si eso es un deudor, yo soy un deudor. Hoy no me he endeudado. Eso creo…

El “depender” de las deudas, sobre todo de la acción aparentemente “mágica” de sacar dinero del cajero automático, bloquea mi creatividad para enfrentar los problemas cotidianos en base a nuevas soluciones para mi desarrollo profesional y humano. Por ejemplo, hoy estoy pensando en la manera de promover mi profesión sin tener que pagar publicidad por internet con la tarjeta de crédito. Se que Dios me va aponer ideas en la cabeza y así mejoraré.

Siempre ha sido esa sensación de dependencia enferma, de que alguien me va a resolver mis problemas económicos cuando ya esté en el pantano y así me demostrará su amor. Tal vez se trata de la figura de mi padre, ya muerto, que inconscientemente espero a que regrese a sacarme de mis problemas, en los que por cierto me meto de manera impulsiva, empujado por mis defectos de carácter.

Hoy tengo que derrotarme, creer que no habrá una gran catástrofe si no me endeudo y que por el contrario, estoy en el camino correcto.

¿A qué me han llevado mis conductas deudoras?

·         He vendido propiedades que heredé por debajo de su valor y luego me he lamentado y resentido mucho por ello. Al enterarme de que las personas que me compraron hacen un buen uso de esa propiedad, siento mucha envidia y coraje.

·         He perdido parejas, pues no he tolerado la confrontación  que me hacen por mi mala administración financiera y me pongo iracundo por ello, al grado de que sufro su rechazo.

·         Me he inscrito de manera compulsiva a estudios, con la esperanza de que así obtendré mejores posiciones, lo cual nunca ocurre.

·         Para sentirme bien, me endeudo con las tarjetas de crédito, haciendo viajes, comprando libros, invirtiendo en negocios fallidos, acudiendo a restaurantes caros. Incluso me endeudo con unas tarjetas para pagar otras.

·         He intentado salir de las deudas, pero nunca lo hago por completo, pareciera que quiero seguir endeudado toda mi vida, no salir de esa condición.

·         Mantengo mi miedo a perder todo y quedar en la pobreza, cuando eso ocurre, me gustaría salir disparado a comprar algo para no sentirme mal.

Endeudarme afecta mi manera de ver la vida. Creo que resuelvo mis problemas, que ya no siento miedo, que soy aceptado. Pero son falsas creencias. Sé que estoy en un punto en el que estoy cambiando, siempre sucede así cuando se rompe la negación de alguna de mis adicciones. Hay dolor, pero de ahí surge un aspecto nuevo, bueno y desconocido de mi vida. Hoy en la mañana me daba cuenta de que desde hace mucho tiempo siempre he tenido fe en mi cambio interno. Eso no lo he perdido, la esperanza de cambiar.

El enfrentamiento, de mis defectos de carácter con la ayuda de Dios, es doloroso, pero me hace cambiar.

Por ejemplo al darme cuenta de la manera terrible en que he padecido sentir envidia destructiva con respecto a lo que los demás poseen y de las consecuencias derivadas de los actos impulsivos que he cometido por haber sentido esa envidia, principalmente gastar malsanamente y endeudarme por ello, me siento muy mal, totalmente impotente ante mi adicción. Esta sensación de impotencia me conecta nuevamente con el vacío, con el deseo de llenar algo en mí, con la incapacidad de estar conmigo mismo y no poder hacerme responsable de mi vida.

Ante esa ingobernabilidad, a veces caigo en la desesperación, pero siempre me levanto. Espero que en esta ocasión no sea para endeudarme.

No puedo controlar mi manera de gastar y endeudarme. De pronto siento que para hacer algo, forzosamente tengo que gastar. Que para relacionarme, tengo que gastar, darle dinero a la gente. Y no tengo conciencia de los ingresos que tengo.

También me guío con base a los impulsos derivados de mis defectos de carácter. La manifestación de cualquiera de éstos puede producir que me endeude. Pareciera que me quiero hacer daño y no sentir placer.

Vivo en base a falsedades, a mantener una imagen falsa de mí, por ejemplo, como académico exitoso y soy capaz de pagarme un viaje a un congreso, con tal de sentirme “parte de…”. También vivo en la expectativa inconsciente de que alguien me rescatará y me resiento si esto no sucede. Me bloqueo totalmente cuando me doy cuenta de la ingobernabilidad de mi vida, significada hoy por mis problemas financieros. No lo puedo negar, me duelo reconocer que soy adicto a endeudarme y ganar poco y que nunca he sabido cómo salir de este problema.

Se que uno de los  orígenes de mis problemas con el dinero son los pleitos que mis padre y madre tenían por él. A mí me ponía muy mal de niño escuchar esas discusiones, al grado que me generó una necesidad impulsiva de evitar cualquier discusión por dinero. Normalmente trato de ceder ante cualquier persona que me presiona por dinerop, aunque salga yo perdiendo. Esto me ha hecho fracasar en muchos negocios. De ahí viene el bloqueo. Por eso creo que es una gran oportunidad poder compartir con ustedes esta naturaleza de mis problemas compulsivos con el dinero, especialmente las deudas y mi forma de ganar poco y gastar mucho.

Lo cual no es nuevo para mí, así era cuando me drogaba. Soy una persona cuando no estoy en un ritual de endeudamiento y otra cuando me mantengo en la sobriedad de no endeudarme.  Se me ocurre que el término “sobriedad” aplica mejor para el endeudamiento compulsivo.

Se me ocurre que lo mejor que puede pasar es que Dios me mande ideas creativas, sobrias, para tener una mejor forma de vida. Que durante las próximas 24 horas mi deuda no crezca, mejor aún, que disminuya. Pero sé que tengo que hacerme responsable de ello. En primer lugar, no debo responder impulsivamente a mis defectos de carácter, es una de las cosas que hace que me endeude. Sobre todo el miedo.

¿Por qué se repite esta locura? ¿Por qué no he podido salir de la espiral de endeudamiento?

En realidad, me doy cuenta de que debo profundizar más en conocer la respuesta a estas preguntas, pero sé que yo no puedo sólo, necesito de un Poder Superior que me ayude a salir de la locura de todas las manifestaciones de mi adicción, en especial el día de hoy de mi adicción a endeudarme y no olvidar que también me debo mantener alejado de las drogas.

Romper la negación de este componente de mi enfermedad adictiva me hace sentir un miedo de muerte. Como si me fuera a morir si me dejo de endeudar. Como si algo grave, muy grave fuera a pasar.

En este momento de mi-recuperación, se me hace muy importante tener un contacto consciente con Dios. Tengo dos grandes enemigos enfrente: la envidia y la impulsividad, una suma de instintos agresivos que se encuentran fuera de control. Tal vez se debe a varias cosas, y no hay que descartar nada:

-          Mi ego me dice que me endeude, que me de placeres inmediatos, que salga de mi balance de banco negativo con un crédito. Hoy no lo hice y mi ego enfermo está enojado.

-          Culpo a mi esposa de esta restricción a mi ego, aunque me doy cuenta de que algo está pasando por compartir con ustedes. Hay un cambio, me cuesta menos trabajo endeudarme solo por hoy, aunque sigo obsesionado con las cosas del dinero, sin embargo, cada vez menos y es curioso, pero cuando debo hablar de dinero, noto que lo estoy haciendo más responsablemente.

-          Me he dado cuenta hoy, de manera constante que la envidia es un sentimiento recurrente en cada momento de mi diario vivir y que el estarla enfrentando con oración me está cambiando, llvo más de dos semanas haciéndolo y ya estoy notando algunos cambios.

-          Estoy tratando de no cometer actos impulsivos ni portarme “mal”, esto quiere decir no agredir ni con palabras ni con actos, aunque hoy a media tarde quería apuñalar a mi esposa. Se que no lo haré aunque estoy muy loco, pero me doy cuenta de cómo restringir a mi ego enfermo mediante la abstinencia, sólo por hoy y con la ayuda de Dios, hace que la agresión se catapulte.

En fin, hoy no me endeudé, y trataré de hacerlo otras 24 horas.

La verdad es que “poco a poco se llega lejos”. Lo que pasa es que soy muy impulsivo y quiero resultados inmediatos en en un rpboblema que tomo mucho tiempo construirse.

Creo que lo importante es hacer el día de hoy lo necesario para no endeudarme y no gastar compulsivamente.

Esa es mi historia, soy como un niño que forzosamente quiere ser gratificado, si no con lo que quiero en principio, sí con algo que lo sustituya. DEbo darme cuenta que hay muchas gratificaciones en esta vida que no cuestan y que vale la pena vivir y disfrutar. Veo que mi recuperación de endeduarme mucho, ganar poco y gastar mucho y a lo loco, es un proceso que implica un cuidado diario y que los necesito mucho para lograrlo. Ojalá y pronto pueda contar con un grupo presencial en la ciudad de Querétaro. Por lo pronto, debvo aplicar los doce pasos en todas las áreas de mi vida.

Poco a poco se llega lejos. Hoy pienso en no endeudarme sólo por hoy. Me he dado cuenta de que puedo hacer pequeños ahorros también, sólo por hoy. Los resultados ya se irán manifestando conforme a la voluntad de Dios. Es necesario tener en cuenta todas las cosas por las que se puede estar agradecido al Poder Superior que concibo. En realidad, las cosas van cambiando si se tiene fe.

Yo me doy cuenta de que uno de mis principales problemas es gastar sin presupuesto. Por ejemplo, cuando me he endeudado, no tomo en cuenta que tengo que pagar intereses. Tampoco tomo en cuenta una prioridad de gastos. Entonces necesito tener siempre presente qué es lo más importante y luego lo que sigue y así...Ayer me daba cuenta de que debo estar agradecido por estar consciente de que tengo una enfermedad llamada adicción que se manifiesta en muchas áreas de mi vida, entre ellas la de endeudarme compulsivamente. Es claro que cuando me siento ansioso e identificar dicha ansiedad con aspectos monetarios, como si el dinero me fuera a quitar el miedo, inmediatamente lo asocio con endeudarme, como si esto me fuera a hacer sentir mejor. Por eso es que tengo que compartir con ustedes, para estar consciente en todo momento de la magnitud de mi enfermedad y no endeudarme sólo por hoy.

Me he dado cuenta además de que si hago constantemente la anotación de ingresos y gastos, estoy más prevenido de gastar innecesariamente. Es cierto, ahora cuando me prevengo de realizar un gasto innecesario, esto me causa dolor, pero se que en otras áreas de mi vida ha sido lo mismo al principio, la abstinencia causa en principio dolor, pero cuando se ven las ganancias de haber sido abstinente, dicho dolor empieza a disminuir.

Es la conciencia de enfermedad, romper la negación lo que causa ese dolor y le tengo que pedir a Dios su compañía, constantemente pedirle que aminore las manifestaciones de mis defectos de carácter para que la vida sea mejor.

Este mes de julio he tenido ingresos extraordinarios. Empezaron a bajar mis deudas. Me ocurre que me es difícil ahorrar y me endeudo porque tengo miedo a sentirme mal si me quitaran lo que tengo, por eso prefiero no tener, para evitar la emoción que ocurriera si perdiera mucho. ¿Parece locura? No, no parece, lo es.

Una de las consecuencias de la recuperación es la tolerancia. De todos los que comparten se puede aprender. Es cierto, en una confraternidad de personas adictas a cualquier cosa, uno puede estar expuesto al abuso, como en cualquier otro lugar, por eso es importante tener en  cuenta las tradiciones y no entrar en controversias.

Lo cierto es que en esta lista lo que nos identifica es nuestra impotencia ante el endeudamiento compulsivo, que es lo que hace que nos acerquemos a compartir aquí.

En mi caso, creo que estoy en una buena racha económica y estoy tratando de pagar mis deudas, aunque de pronto me llega una sensación de autosuficiencia que ya conozco y que me empuja otra vez a sentir que necesito deber.

Se que no debo obsesionarme por qué hacer con el dinero. Tengo la sensación de que lo debo compartir, pero tampoco debiera ser impulsivo. Lo mejor es “congelar” el dinero y no tener decisiones impulsivas. Tuve que ponerle límites a una persona abusiva que pretendía una comisión no ganada por un servicio no ofrecido, es decir una extorsión; se que soy vulnerable a ese tipo de personas, porque mi ego muchas veces me hace actuar de forma presumida y eso le levanta falsas expectativas a las personas, de ahí mi necesidad de ser honesto conmigo mismo. Me he propuesto a no endeudarme sólo por hoy: Así como un día deje las drogas y aprendí a vivir sin intoxicarme un día a la vez, quiero saber qué es lo que se siente no estar endeudado un día a la vez. 

Hace como dos meses, le pedí a Dios en un estado de desesperación por mi angustia por manejar el dinero, que me mandara una vida diferente, sin angustiarme por el dinero, no le pedí riqueza material, sino que cambiara mi forma de ver mis asuntos con el dinero. Algo cambió en mi vida y las cosas se han transformado. Creo que es importante que sólo por hoy deje en manos de Dios mi vida y mi voluntad y que le pida que me muestre el camino.

ES cierto, hay que empezar por algo. Yo por ejemplo, debo recordarme que tener solvencia y no deberle a los bancos no implica que se me haya quitado la enfermedad. Tengo una gran necesidad de reconocimiento y utilizo al dinero, propio o prestado como un medio para lograrlo. Es una de las causas por las que se me dificulta decir que NO. Anoche le dije que NO a una persona que me ha insistido mucho en venderme un bien, esta persona incluso quería comprarme algo y seguirme “seduciendo” para que le comprara. Pero le pude decir que NO. Mañana tengo que enfrentar a otra persona que me quiere vender otro bien, que no tiene la debida documentación de respaldo, es decir, a todas luces me quiere defraudar, aunque aparenta ser muy buena persona. Debo decir que NO. LE dije anteayer que NO a un empleado bancario que me quería vender un seguro innecesario.  Sin embargop, ayer compre un mueble que le gustó a mi esposa, pero tratando también de quedar bien con los vendedores y con mi pareja. Esa es mi vida, tengo que estar alerta constantemente de las “oportunidades” que surgen de decir que SI, para gastar mucho, ganar poco y endeudarme. Debería, SOLO POR HOY, cuestionarme ante cada decisión que implica el dinero, para ir acostumbrándome, pero es importante que no niegue la enfermedad, de allí la importancia de llevar un minucioso registro de mis ingresos y egresos.

A mí me parece muy bien eso de no andar dando consejos. Lo importante es compartir la experiencia. Yo se que no estoy librado nunca de esta enfermedad y que una de sus manifestaciones es estar obsesionado por el dinero, cualquiera que sea su manifestación o relación. Hoy le pedía a Dios que un solo día me permitiera no estar pensando obsesivamente en el dinero, es decir no tener que pensar que tengo que obtenerlo ni que tengo que gastármelo. Descansar de ello. Yo no les pido ningún consejo personal y creo que me debo resistir totalmente a darlo para no vulnerar mi recuperación poniéndome una máscara patética de “consejero o terapeuta” con personas que están sufriendo como me ha pasado a mí. Solamente pido que me cuenten su experiencia, esa es la clave de un programa de doce pasos, por favor cuéntenme cómo le ha hecho cada uno con sus propios pasos de recuperación en esta ruta espiritual. Para obtener consejos sobre el uso de dinero hay muchas páginas escritas en todos los medios y es un gran negocio y hasta podría endeudarme por querer saber cómo hacerle con el dinero sin llegar a nada. Para saber cómo se puede crecer espiritualmente con este problema del dinero en la cabeza y vivir serenamente, solamente cuento con ustedes, compañeros de DA.

Creo que lo que me ha funcionado recientemente es la oración, dejando que Dios haga su voluntad en mi vida en todos mis asuntos, pero creo que debo ser constante en ello, pues mi enfermedad adictiva se manifiesta en muchos aspectos de mi vida, entre ellos en el de ganar poco por mi trabajo, gastar mucho poniéndome una máscara de éxito y por consecuencia, deber. Hoy mis deudas van a la baja dramáticamente y de pronto me angustio por estos cambios en mi vida, incluso con manifestaciones físicas. Creo que en este momento necesito también mucho de la meditación para descubrir por dónde caminar el día de hoy, que Dios me lo de a conocer. Me parece entonces que la Solución que he encontrado en Deudores Anónimos es muy similar a la de otros grupos de Doce Pasos: A mayor contacto consciente con un el Poder Superior que concibo, menor manifestación de mi enfermedad, es decir, la solución que he encontrado no está en recibir consejos financieros, sino en la orientación cotidiana de un Dios Bondadoso que se manifiesta en las experiencias de todos ustedes y en la inspiración que puede darme la meditación, como quiera que la practique, por ejemplo, al pasear a mi perro en las mañanas. Me está funcionando, aunque también están estas manifestaciones de angustia que me llaman a practicar los pasos de un programa espiritual que me ha devuelto la vida y que me pone enfrente todos los días nuevas manifestaciones existenciales y espirituales que puedo disfrutar.

Además, el Anonimato del programa, implica precisamente no presentarse más que como un deudor más, sin decir cuánto debo o qué profesión tengo o si tengo alguna máscara que me pudiera hacer creer que yo, un enfermo mental tan grave, me puedo poner por encima de mis compañeros de sufrimiento y recuperación para sentirme mejor, yo no le deseo dedicar a nadie ningún consejo, prefiero, por mi propia recuperación, compartirles lo que vivo hoy con respecto a mis problemas con el dinero, pero sobre todo lo que vivo hoy cuando estoy en una ruta espiritual, que me impulsa a cumplir con la voluntad de Dios, que mientras más le pida que se manifieste mejor acepto todo y vivo mejor en todos los aspectos de mi vida. Esto de la espiritualidad es precisamente la mejor protección contra las manifestaciones o síntomas de mi enfermedad física, mental y espiritual, en este caso, los problemas con l manejo del dinero.

Es muy fácil para mí meterme en problemas de dinero o de cualquier otra índole si actúo impulsivamente. Es muy importante entonces que antes de hacer cualquier cosa, piense en las consecuencias que tendrá y no dejarme guiar por los impulsos, que son manifestaciones de mi enfermedad, de mis defectos de carácter. A veces por algún resentimiento y por tratar de hacerle pasar un mal rato a alguien que creo que me ofendió, hago cosas que luego tengo que lamentar y en las que tendré que gastar mucho dinero. Salir de problemas debido a mi impulsividad me hace gastar y luego endeudarme. Pienso compulsivamente que el dinero me sacará de todos mis atolladeros y no me pongo a pensar que me meto en líos porque hago cosas sin pensarlas. Estoy en una etapa de mi vida que lo mejor sería solamente hacer lo que me dicte la voluntad de Dios y no intentar nada más. Se que tengo queseguir pasando dolores de crecimiento y que el programa de DA me los producirá por mi bien. Pase lo que pase, tengo que aceptar la Voluntad de Dios. Ayer me dí cuenta que tengo una conciencia activa que está en relación con Dios y que ya no me puedo engañar, hoy se que cosas buenas y malas puedo hacer y que la voluntad de Dios es que haga el bien, aunque no me guste que lo disfruten personas con quienes pudiera estar resentido. Lo mejor es actuar bien siempre, auqnue mi ego me diga que puedo tomarme libertades.

Hoy no me quiero endeudar. Hoy quiero perdonarme por mis errores presentes y pasados. No quiero reaccionar impulsivamente actuando ninguno de mis defectos de carácter ante algún desarreglo emocional. Por ejemplo, siento mucha culpa de no poder ver este fin de semana a mi hijo de once años, que vive en otra ciudad. Pero no puedo reaccionar impulsivamente haciendo cosas que seguramente no harán que la situación mejore.

En la mañana, medito haciendo de una oración una especie de mantra, mientras paseo a mi perro, también he retomado hacer ejercicio físico. Ayer me ofrecieron más trabajo en la Universidad donde imparto clases, creo que es una nueva y buena oportunidad. También ayer recibí un ingreso de un nuevo negocio que empecé anteayer, como producto de un dinero que recibí y reinvertí. Le di íntegro el cheque a mi esposa para que formemos un fondo de ahorro.  Me doy cuenta de que todos los días necesito meditar, mantenerme alejado de los pensamientos obsesivos, sobre todo los que se refieren a mis conductas adictivas, en este caso, mis problemas con el dinero, es decir, gastar de más, endeudarme y ganar de menos.

Es difícil no estar endeudado, porque no solamente depende de lo racional, es decir de gastar más de lo que se gana, sino que en mi caso también depende de algo más bien inconsciente e irracional, que es echarme a perder la vida cuando estoy teniendo algo de éxito. ¿Cuántas veces he arruinado una relación de pareja con una infidelidad? ¿Cuántas veces he traicionado la confianza de mis empleadores con deshonestidad? ¿Cuántas veces me he traicionado a mi mismo al hacer algo que tendrá consecuencias desastrosas, tan sólo por actuar como si fuera un niño?

En verdad que mi enfermedad es mortal, al menor descuido busco mi propia destrucción de cualquier manera, es como si dentro de mí vivieran dos personas, una que lucha por crecer espiritualmente y ser mejor en todos los aspectos de mi vida y otra que quiere destruirlo todo de inmediato, con el mayor sufrimiento posible para mí y para todo el que esté cerca.

Por eso tengo que estar alerta y una de las maneras de estar alerta en el gasto y endeudamiento compulsivo es llevar mis cuentas de ingresos y egresos diariamente. Pero también debo cuidarme, razonar todos los gastos que pretende hacer y procurarme tener mejores ingresos día con día. Implica también mejorar en otros aspectos de mi vida, no caer en la autocomplacencia y hacerme responsable de mis actos.

Tengo unos ahorros, que no me quiero gastar y de pronto esa codicia hace que me endeude para no gastarme mis ahorros, pero me endeudo a una tasa de interés superior que la que me producen los ahorros en el banco. Negocio redondo para el banco. Preferiría esperar y cuando esté ante una decisión de gastar dinero que me implique esta clase de locos dilemas, mejor no hacer nada, no comprar nada y conservar mis ahorros y no endeudarme, sólo por hoy. Esta es una de muchas maneras en las que caigo en el perverso triángulo de gastar de más, ganar de menos y endeudarme.

En realidad la obsesión por el dinero se me ha acrecentado, pero estoy más consciente de lo que gasto y lo que gano. He reinvertido dinero, pero se que si sigo gastando, pronto volveré a endeudarme, si no hago algo por tener mejores ingresos y parar los gastos compulsivos. Debo estar consciente de ello, pero también del anonimato que implica pertenecer a DA y no afectar a la gente con mi manera actual de hacer cuentas compulsivamente. Sé que debo hacer esas cuentas, pero no necesito estárselas haciendo a nadie ni tampoco comentar que lo hago fuera de este foro y en su momento del grupo presencial de DA. Sigo meditando en las mañanas y estoy haciendo ejercicio, me preocupa bajar de peso. También estoy poniendo un poco de orden en mi estudio, para poder trabajar más ordenadamente.

A mi no me gusta racionalizar lo que leo en las experiencias de mis compañeros. Se que otra de las manifestaciones de mi enfermedad es la soberbia espiritual  e intelectual, no puedo erigirme en el sabelotodo del foro, porque se que eso ofende y aleja a mis compañeros, como también me ofende que lo hagan conmigo y también tengo que cuidar mi espacio de recuperación. Por eso está bien pedir sabiduría en la oración de la serenidad, pero es específica para reconocer la diferencia entre las cosas que se pueden cambiar y las que no; es decir, no le pido a Dios sabiduría para saber de todo y darle consejos a todos, que a lo mejor los pueden confundir. Yo prefiero, insisto, compartir mi experiencia. Para mí las metáforas las puedo leer en otra clase de literatura, pero mis compañeros de este foro me merecen un respeto por su experiencia y debo solamente compartir la mía y abstenerme de racionalizar su compartir o de darles consejos.

Sin embargo, debo considerar que no está bien que viva obsesionado por el dinero, las deudas, ganar más y gastar menos. Me parece que debería pasar a otra etapa y no mantener esa obsesión por los problemas con el dinero, manteniéndome dentro de los parámetros del programa, sin sentirme culpable por los errores que llegue a cometer. Se que es importante mantenerme en un presupuesto que me permita el ahorro y también se, que como ha ocurrido en otros asuntos de mi vida, la obsesión solamente se va con la oración y la actuación del Dios que concibo, en quien debo confiar totalmente para que dicha obsesión se vaya. Se lo he pedido, es decir, le he pedido ya no tener problemas emocionales y sentimentales con el dinero, ya no obsesionarme por él, de la manera que El mejor considere.

Sin embargo, me estoy dando cuenta, al hacer mis cuentas, que debo equilibrar mi presupuesto y estar más consciente de lo que gasto. Hoy le hice un comentario a mi esposa de que una de las cosas que me había gustado de ella era que es ahorrativa, pero se lo dije con otra palabra “coda”, que lo usamos en México para hablar de alguien demasiado obsesivo por cuidar el dinero y por tener ahorros y regateos a toda costa. Se ofendió y le parecí grosero. Creo que fue el resultado de la plática que tuve con el padrino de la otra confraternidad de doce pasos. Me hace falta un padrino en DA. Espero en breve ir a conseguirlo o que Dios me lo mande.

Sigo pensando que es demasiado obsesionarse constantemente por la cuestión del dinero y dejar de hacer otras cosas, como trabajo académico que tengo pendiente y que está creciendo. También tengo arreglos pendientes en casa que requieren de mi trabajo. Hay muchas cosas que hacer en mi vida que no están relacionadas con el dinero. Me he comprometido conmigo mismo a llevar a cabo un programa de reducción de peso en el que estoy teniendo cierto éxito y estoy depurando mis documentos. Creo que es momento de dejar en manos del Dios que concibo mis problemas de dinero.  Sin  embargo, disfruto mucho el foro y compartir con ustedes mi experiencia. Se que no soy ningún buen ejemplo para nadie pero espero que los Doce Pasos puedan hacer algo más por cambiar mi vida.

Hoy no tengo nada que comprar, salvo el pago de material de construcción de mi casa. Sé que debo alejarme de la vaguedad en mis números, pero tampoco debo obsesionarme con el dinero. Por ejemplo, está bien tener un registro constante de los saldos que tengo en todas las cuentas bancarias que manejo, incluyendo las tarjetas, cancelando aquellas que no necesite. Ese es el caso de al menos una tarjeta de crédito y una cuenta de cheques. Es decir, claridad no debe implicar obsesión. Me gustaría empezar a escribir sobre el origen de estos problemas con el dinero. Compartir con ustedes cada día me da mayor claridad acerca de cómo mis defectos de carácter se manifiestan en mis problemas con el dinero. Por ejemplo, mi sensación de minusvalía, trato de compensarla con dar una falsa imagen de mí mismo, cosa que a los demás de que  ni les interesa, pero en ese intento por agradar llego a gastar en lo que no necesito, dinero que no tengo y que deberé durante mucho tiempo, esclavizado al pago de intereses. Eso de tener más crédito no aplica en mi caso, pues tengo demasiado crédito por parte de los bancos y solamente me ha servido para endeudarme y perder demasiado en intereses. Primero debo impulsarme con mis propios recursos, sobre todo los internos, dentro de lo cual están conocimientos, experiencia y virtudes.

Es muy importante para mí, sobre todo tener claridad sobre quién soy, no solamente lo que corresponde a mis finanzas, sino a mi persona en su totalidad.

Insisto en compartir mi experiencia. En mi camino de recuperación, debo estar cerca de las personas que han logrado un crecimiento espiritual y que en el caso de DA, por ejemplo, no se encuentran obsesionadas con el tema del dinero, sean deudas, ganar poco o gastar mucho. Estar atento al compartimiento de experiencias de éxito en el programa, de gente con mayor experiencia en esta forma específica de practicar los pasos.

Yo no soy nadie para meterme en la vida de nadie pero me parece pertinente rogarles que hagamos lo posible por compartir en este Foro nuestra experiencia, fortaleza y esperanza y pedirle al Dios que cada quien conciba que nos de a conocer su voluntad y fortaleza para cumplirla.

Insisto en que a mí me gusta compartir mi experiencia y no andarle dirigiendo a nadie en particular ningún mensaje, creo que dirigirse a alguien en particular hace daño y confunde. Esa es mi opinión muy personal. Ayer fui a junta de un grupo de mi confraternidad de doce pasos original y me di cuenta de cómo se pueden racionalizar las reservas que se tienen, es decir, ponerle justificación a cualquier motivo que se considera suficiente para recaer. Creo que lo mismo pasa en esta locura de las deudas, de ganar poco y gastar mucho. Cualquier cosa sirve para justificarse y racionalizar. Lo cierto es que las manifestaciones de mi enfermedad provienen de reacciones a emociones que no se manejar. De pronto ya me veo enfrascado por alguna frustración a gastar en cosas que no necesito, a decir que si a trabajos que no me pagarán o a endeudarme para salir de una sensación emocional desagradable rápidamente. Creo que dentro de la categoría de endeudarse está hacer promesas que no voy a cumplir, es decir, la deshonestidad es una manifestación bien clara de mi locura.

Me causa dolor emocional hacer mis cuentas. Hoy está el dolor de hacer un presupuesto de inversiones y gastos y ver como se irá una parte cuantiosa de mis ahorros. Como dicen: “No quiero ni ver”. Y ese es el centro de la negación: no querer ver las situaciones de dinero.

En realidad, sí debo ver con claridad, de manera constante, pero no obsesiva y tampoco con angustia, mis asuntos de dinero.

Hoy Dios me dio claridad e incluso la buena voluntad para aclararle a mi esposa el presupuesto a corto plazo y esto al parecer generó tranquilidad. Obtener saldos deudores y acreedores, hacer aclaraciones en bancos y dependencias fiscales, pedir prórrogas, negociar rebajas, cobrar deudas, todo tiene que ver con la manera en la que me percibo y la asociación que hago del tener con problemas emocionales. No sé si en eso influyeron las discusiones por dinero de mis padres cuando yo era niño o la necesidad de comprarme una máscara para mi ego enfermo desde que empecé a contar con el dinero. Hay muchas situaciones que me han convertido en un deudor y comprador compulsivo, con respuestas impulsivas como reacción. Por ejemplo, la locura de pagar una tarjeta sacando dinero de otra, cuando tengo ahorros o gastar impulsivamente en un atuendo cuando tengo un compromiso social o comprar un libro porque me siento ignorante en algo y qué decir de la incapacidad de decir que no a muchas cosas además de compras, deudas y trabajos con escasa remuneración, como puede ser la comida, el sexo, la televisión, la internet y cualquier cosa que genere adicción. 

Orar y meditar antes de actuar.

La impulsividad como reacción a las emociones sentidas, sean cuales sean, ira, tristeza, alegría, me doy cuenta de ello y al conocerme, trato de no pensar ni mucho menos actuar. Por eso es buena la meditación, el ejercicio, la oración.

Se me ocurre que entre menos pienso, más conozco la voluntad de Dios en mi vida. Como si la raíz de mi enfermedad estuviera precisamente en pensar y actuar después de sentir. Tal vez siempre debiera haber un lapso entre sentir y pensar y otro entre pensar y actuar, pero siempre mi vida ha sido: “siento y actúo sin pensar”.

Debo repetírmelo: 

sentirorar y meditarpensarorar y meditaractuar conforme a la voluntad de Dios.

Creo que esta secuencia puede producir cambios en mi vida que yo no tendré que decidir, pues he decidido poner mi vida y mi voluntad al cuidado de Dios. Sin embargo, debo reconocer mi impotencia para llevar a cabo esta secuencia de manera continua, pues de pronto la enfermedad toma el control. ¿Hasta cuando las cosas seguirán siendo así? Parece que he mejorado poco a poco y que soy alguien diferente de cuando conocí por primera vez el programa de doce pasos. Pero me falta mucho por crecer, aunque tengo esperanza de hacerlo.

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