PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA

PERDON

 Cuando se deja algo del pasado, se abre la puerta a un nuevo futuro. Hay que tomar ese riesgo. La felicidad, precisamente proviene de dejar ir, que puede significar dar y estar dispuesto a recibir. Ya no hay por qué buscar el castigo contra alguien o contra sí mismo. Cuando no se perdona, se corre el riesgo de cometer actos antisociales. Vivimos en un país con una gran necesidad de perdón, así lo demuestra la violencia en que se vive.

Perdonar significa:

·         Transformar los recuerdos,

·         Poder apreciar los acontecimientos de otra manera para comenzar a sentirnos mejor con nosotros mismos y con los demás.

·         Despojarse de la amargura y el resentimiento, del dolor y el sufrimiento, para poder:

·         Establecer relaciones armoniosas y duraderas.

El perdón llega con el tiempo. Así se puede integrar lo bueno y lo malo de la gente. Si no se perdona, se es incapaz de alejarse del dolor que la herida produce, aunque haya pasado mucho tiempo Al-Mabuk, Enright, & Cardis, 1995).  Por eso hay que perdonar.

La psicoterapia puede y tal vez debería introducir invariablemente técnicas de perdón. En realidad, el proceso de conocerse es en gran medida un acto de perdón. Pues saberse humano y falible implica perdonarse. Con ello se obtiene salud mental. Existen evidencias que demuestran que el incremento de la capacidad de perdonar trae consigo mejoramiento en la salud física y mental (Coyle & Enright, 1997; Freedman & Enright, 1996; Pettit, 1987; Salovey, Rothman, Detweiler, & Steward, 2000; citados por Enright y Fitzgibbons, 2000). Perdonar implica el surgimiento de emociones positivas que producen un incremento en el pensamiento creativo. Dejar ir, desprenderse del pasado por medio del perdón hacia los demás  y hacia uno mismo, hace que surjan nuevas ideas, que nuevas puertas se abran.  Perdonar mejora la autoestima y disminuye la ansiedad u depresión, pues la ira contra los demás y contra uno mismo tiende a reducirse.

Si se logra cambiar la forma en que se concibe el dolor, el sufrimiento, quien le ha afrentado y las heridas sufridas, el sujeto puede o ha perdonado y esta nueva perspectiva acarrea  la felicidad y la aceptación. Precisamente, lograr un buen grado de  aceptación implica perdonarse. Quien perdona  acepta a los demás y quien se perdona se acepta a sí mismo.

“Quisiera perdonarte pero no puedo olvidar lo que me hiciste y ese daño me ha afectado toda la vida”. Este es un pensamiento rumiante que incluso pudiera ser el resultado de un proceso psicoterapéutico inacabado.  La falta de perdón tiene que ver muchas veces con el pasado que se usa como pretexto, con el que se juega para culparse de los falsos fracasos percibidos. Si no se pasa por el dolor del fracaso, no se puede perdonar y aun así, puede existir un ir y venir de resentimientos que impiden que se deje ir lo que supuestamente impidió el logro anhelado.

Pudiera pensarse que solamente se puede perdonar cuando se está ante el agresor implorando éste perdón. Pero esto no pasar de un mero deseo, que se produce como consecuencia del resentimiento. “Quisiera que viniera a pedirme perdón de rodillas”. Esto es algo muy remoto. Los seres humanos somos muy propensos a justificar nuestras faltas o incluso en confiar precisamente que el tiempo enmendará nuestros errores. Pero el dolor puede volver si el perdón no es tan profundo como la herida. La motivación principal de perdonar se encuentra en los beneficios internos, sobre todo generadores de salud mental que dicho proceso conlleva. El cliente o paciente debe estar consciente que debe perdonar para mejorarse a sí mismo.

La identificación con un agresor del pasado, desplazado en el presente por alguien que se le parece, sometiéndose de nuevo de manera masoquista a abusos, es una consecuencia de no perdonar los abusos del pasado.

“Ya pasó…hoy mi vida es diferente y quiero disfrutarla”. Esta es una actitud que debe profundizarse en el conocimiento de la propia historia.

La falta de perdón está relacionada con el resentimiento y la envidia destructiva. Perdonar es una elección de vida, de tener nuevas oportunidades para disfrutarla. Perdonar implica haber pasado en una relación.por un proceso de

Idealización – Destrucción – Negociación –  Perdón

En esta medida, es un proceso similar al del duelo. De hecho, perdonar implica un proceso de duelo. Muchas veces no perdonamos a los ausentes por el hecho mismo de haberse ido, de no habernos visto cuando cambiamos, de no habernos dado una mejor oportunidad, una mayor confianza. También uno debe perdonarse sus propias ausencias. No seguir buscando castigo, sino la oportunidad de abrir nuevas puertas. El perdón tiene alcances sociales. Los grupos en conflicto solucionan sus diferencias y se integran para soluciones comunes mediante el ejercicio del perdón. Lo que funciona en el grupo interno de la persona, el perdonar a aquellos que hoy se  encuentran dentro de su psique, funcionara para mejorar las relaciones con el grupo externo, con quienes se establecen relaciones importantes en todos los ámbitos.

Existen técnicas para que cada uno de nosotros logre el perdón y crezca. El sufrimiento que ha de ser aliviado mediante dichas técnicas psicoterapéuticas tiene que ver con la ira, el resentimiento, los pensamientos rumiantes, la incapacidad de “dejar ir” y sobre todo el deseo impotente de perdonar.  En general, con todo el enojo que produce un pasado insuperable, irresistiblemente atrapador, al que se le culpa de los fracasos del presente. De ahí la importancia de que un proceso psicoterapéutico ayude a perdonar. En el fenómeno de la transferencia, puede ser que el hecho que no hayamos perdonado a alguien del pasado, produzca animadversión con una persona que guarda un parecido en el registro inconsciente con el supuesto agresor del pasado. Un ejercicio interesante sería identificar resentimientos con alguien del pasado y ver si esta persona se parece a alguien del presente con quien llevemos una mala relación. ¿Qué tendríamos que perdonar de aquél agresor? ¿Eso mejoraría nuestra relación con el personaje del presente?

Persona del Presente

Persona del Pasado (Se parece a)

Emociones asociadas

1

 

 

2

 

 

 

En otras ocasiones, el no haber perdonado a un agresor del pasado, hace que nos enfrasquemos en relaciones destructivas con personas que se le parecen, en un intento de superar el trauma causado con este sustituto. Por ejemplo, una ofensa que se ha mantenido en los resentimientos por parte de algún hermano, pudiera tratarse de re-escenificar con un personaje que se le parezca en el presente, pudiendo acarrear con ello un sometimiento masoquista innecesario.

Eliminar el resentimiento y producir actitudes positivas son las metas terapéutica primordiales en el perdón. Identificar las reacciones al trauma infligido, como son ira, tristeza, desesperanza, vergüenza, desilusión. Estos sentimientos pueden ser luego procesados con el terapeuta en un lugar apropiado. Otra intervención consistiría en desarrollar empatía hacia el ofensor.

 

Perdonarse a sí mismo

El remordimiento persistente solamente puede ser resuelto si uno se perdona por la culpa sentida por haber hecho u omitido alguna acción que se considera perjudicial o por la vergüenza de no haber sido alguien a la altura de la imagen ideal que se tiene de sí mismo.

Perdonarse es desidentificarse con personas idealizadas o amenazantes. Darse cuenta de que se han librado batallas inútiles en aras de lealtades primarias (con madre, padre, hermanos) debido a la necesidad de amor y reconocimiento o al terror que producía perderlos.

 

El Amor y el Perdón

La falta de perdón produce ira. Ésta solamente puede ser enfrentada con amor. El amor que se usa para perdonar al ofensor tiene que ver con la empatía. Hay que tratar de ver al agresor como alguien que tuvo que llegar a fastidiarnos por algún motivo relacionado con su propio sufrimiento existencial y tratar de sentir cómo su alma fue siendo torturada como para llegar a ser un ofensor tan dañino para los demás, para nosotros. Ser compasivo amplifica la capacidad de perdonar.

 

La Oración y el Perdón

La oración del padre nuestro involucra al perdón en relación a que un poder superior nos puede ayudar a perdonarnos y a perdonar. Implica el cristiano principio de amar a otros como pudiéramos amarnos a nosotros mismos, en un equilibrio entre el amor por los demás y el amor por uno mismo. En términos psicoanalíticos, un equilibrio entre la libido narcisista y la libido objetal, que tiende a regular la agresión hacia uno mismo y hacia el medio. Desde la visión Cristiana, Dios a través de Jesucristo, espera que perdonemos a los que nos ofenden para poder ser perdonados por él.

En la oración. Cada vez que reconocemos que guardamos rencor y que sinceramente deseamos evitarlo, vamos bajando la intensidad de nuestro enojo hasta que efectivamente logramos que no nos afecte. Esto implica una resolución traumática mediante el relato. Los católicos usan para ello la confesión de los resentimientos. En los programas de doce pasos, se utiliza el quinto paso en que entre otras cosas contiene la lectura ante otro y la admisión ante Dios (oración) de los resentimientos escritos en el cuarto paso.

 

Consecuencias del Perdón

Haber perdonado cambia la perspectiva que tenemos sobre la historia de nuestra vida. Esto no significa que estableceremos otra vez un nexo con alguien que ha abusado de nosotros para que su abuso se perpetúe. Todo lo contrario, el proceso de perdón implica precisamente no volverse a someter al abuso, al entender cual fue nuestro papal – nunca culpable – en la ofensa recibida. Esto implicará que no existe una compulsión a la repetición del acto de abuso recibido, en aras de poder superarlo.

El perdón puede disminuir la ira que se encuentra asociada a trastornos depresivos (Enright y Fitzgibbons, 2000). Si se perdona, la queja común en el depresivo acerca de no haber tenido éxito en la vida o en algunas situaciones debido a la agresión sufrida, se anula y entonces puede salir la agresión a ser utilizada provechosa y creativamente. Implica romper la negación sobre hechos traumáticos sufridos,  la manera en que se ha re - escenificado el trauma en papel de víctima por no haber sido capaz de perdonar. Cuando se perdona realmente, se deja de re – experimentar el hecho traumático en distintos escenarios.

El resentimiento también puede llegar a dirigirse hacia un grupo y esto genera prejuicios e intolerancia. Con el perdón se alcanza la tolerancia. Al perdonar a un agresor que perteneciera a un determinado grupo identificado, pudiera alcanzarse un perdón general para todo ese grupo, eliminando prejuicios. Pero lo mejor es el perdón universal.

No haber podido perdonar simplemente tiene que ver con no haber concebido que el cambio interior que produce el perdón es más provechoso que el estado de resentimiento e ira, si bien muchas veces eso es lo que produce acción vital, lo cual no es una incapacidad moral, sino más bien que no se ha tenido la fortuna de elaborar el trauma y ver al agresor o a uno mismo como errado, con diferente perspectiva.

 

Referencias

Enright, Robert D.; Fitzgibbons, Richard P. (2000). Helping clients forgive: An empirical guide for resolving anger and restoring hope. Washington, DC, US: American Psychological Association. xiii, 376 pp.

Lamb, Sharon(Editor). Before Forgiving : Cautionary Views of Forgiveness in Psychotherapy. Cary, NC, USA: Oxford University Press, Incorporated, 2002.

Wade, N. G., Johnson Ch. V. y  Meyer,  J. E.: Understanding concerns about interventions to promote forgiveness: a review of the literature.  Psychotherapy: Theory, Research, Practice, Trainin.  Copyright 2008 by the American Psychological Association 2008, Vol. 45, No. 1, 88–102.

 

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